Transantiago definitivamente cambió nuestra percepción de la ciudad. Si antes era un tanto incómoda, ahora es insufrible. Como ingrediente extra tenemos el frio, ahora mismo -3 grados. Estoy agripado y mañana tengo que salir, obligadamente, a mi ultima clase, la ultima de esta mi carrera, sociología. Eso cambia todo, tanto como ha cambiado santiago, tanto como cambio yo. Lo que no cambia es el horizonte: remarcar el hecho de que los avisos gráficos en la calle constituyen degradaciones del espacio urbano, contaminación mental, un abuso.
Nos leemos.
Advertisement